Sin duda, todas las elecciones implican una pérdida, y la gracia es darse cuenta de cuales son las cosas que uno está dispuesto a perder y en favor de qué se pierden con gusto. También es importante darse cuenta de aquellas que uno no quiere perder, para que una “mala decisión” no nos juegue en contra y terminemos por quedarnos sin aquello que nos es preciado.
Son varias las elecciones que he tomado, aunque muchas las hice un poco a ciegas, entre ellas la carrera que ahora estudio: sin duda cuando salí del colegio era demasiado niña como para saber que quería y estaba bastante confundida como para tener alguna idea sobre quien era yo, creo que se debió a que cambié demasiado rápido como para asimilarlo. De querer ser monja pase a ser atea, y en un dos por tres, basto con que leyera “Demian”, con que oyera de Nietzsche y conociera a cierto personaje que deambulaba por los pasillos de mi escuela … claro que todo junto, en un pestañeo se derrumbaron todas mis creencias. ¡Angustia! es increíble que conociera un efecto analítico tal antes de haber siquiera leído a Freud … y bien el azar me favoreció en esta ocasión y sin saber que diablos elegía, elegí lo que que ahora vuelvo a elegir: dedicar mi vida al psicoanálisis.
Ahora, por lo menos pretendo, que mis elecciones sean un poco más a conciencia.
En todo caso creo que sigo teniendo suerte, porque una de las elecciones más importantes de mi vida es estar con mi Eduardo Pajarito y ha sido lo mejor que he podido escoger, por eso no me importa en lo absoluto renunciar a cualquier otro, sólo quiero, amo, deseo, a uno: mi Pajarito, a quien estoy gustosa de amar porque su amor me hace feliz, y no acepto comparaciones burdas con respecto al estar juntos, porque cuando estar con alguien es tan delicioso, nunca cansa, porque cuando se encuentra la manera de hacerlo distinto aunque las personas no cambien, nunca aburre, al contrario, la pasión, los deseos, el amor se vuelven cada vez más exclusivos.





Te amo Dany Passarinho (K)
eres mi mejor elección