Anoche terminé de leer “El mar de la fertilidad” tetralogía de Yukio Mishima. Sin dudas una lectura exquisita.
“Nieve de primavera” es el primero de los libros, hace poco publiqué aquí una opinión sobre él, de los cuatro es mi favorito … creo que es porque en el fondo me gusta ese romantisismo amargo que son capaces de mostrarnos las tragedias amorosas, en donde lo bello se funde con lo fugaz y la pasión con la muerte.
“Caballos desbocados” es el segundo de los libros, tiene un tono completamente diferente, mientras que en el primero Kiyoaki era arrastrado por la pasion hacia una mujer, aquí Isao, es arrastrado por un apasionamiento hacia ideales que no lograron identificarme … lo admito, es un libro esplendido, e Isao compartía con Kiyoaki esa irracionalidad que hacía que sus vidas fueran arrastradas por algo superior a ellos mismos; ambos eran diferentes al resto de la gente, diferentes a Honda, por ejemplo. De los 4 libros fue el que más me costo leer, por momentos me pareció aburrido y como ya mencione no me identifique con los ideales de Isao, por lo que su voluntaria autodestrucción no logro conmoverme como la de Kiyoaki. A pesar de esto no cabe duda de la genialidad de quien lo concibió.
“El templo del Alba” es el tercero de los libros, aquí cobra más protagonísmo Honda, amigo de Kiyoaki, defensor de Isao, que es quien va uniendo las historias de cada uno de estos libros. Al cobrar más protagonísmo se descubren también aquellas cosas, que el ex juez y ahora abogado, mantiene ocultas a quienes lo rodean: aquel voyerismo que se puede intuir por su posición siempre observante en la historias anteriores, aquí se muestra en la más patetica de sus expresiones y esa racionalidad que lo cubre se quebraja al encontrarse con Ying Shang, la hermosa princesa Tailandesa de quien se enamora y a quien teme prohibida; después de todo sería la tercera reencarnación de Kiyoaki.
“La corrupción de un ángel” es el último de los libros, fue terminado el mismo día del suicidio de Yukio Mishima y es sin duda un texto desconcertante, creo que …. me ha dejado sin palabras y quizá lo único que pueda decir sobre él es una frase que Honda mismo dice: “El yo era el orden de las cuentas determinado por el yo y en consecuencia carecía de validez”.
¿De que lado se puede estar? ¿Del lado de Kiyoaki, Isao y Ying Shang que se dejan arrebatar por el amor, los ideales y la carne o del lado del viejo Honda que llega a los 80 sabiendo como hay que vivir?.





Interesante el resumen de cada parte, será para lecturas estivales, posiblemente… Lo agendo (y van…)
Saludos, Pajarito;
Aquileana
Me gusta como plasmas lo que piensas de la trilogía sin dejar se ser objetiva. Me dan ganas de leerlos. . .
pues sin dudas es una lectura más que recomendable.